
Cuando creíamos haberlo visto todo en el mundo de los drones, llega el Antigravity A1 para sacudir por completo nuestras expectativas. Este dispositivo no solo vuela con precisión y estabilidad, sino que también incorpora una de las características más impactantes vistas hasta ahora en el mercado: una cámara capaz de grabar en 8K y en 360 grados. Así es, hablamos del primer dron del planeta que logra capturar imágenes envolventes con una resolución tan alta, abriendo nuevas posibilidades tanto para creadores de contenido como para profesionales del cine, la publicidad o la inspección técnica.
En este análisis, vamos a desgranar cada detalle de esta joya tecnológica que ya está dando de qué hablar. ¿Qué tal se comporta en vuelo? ¿Es fácil de manejar para quienes no son expertos? ¿Vale la pena su precio? ¿Y qué tan impresionante es realmente esa grabación en 8K 360°?
Si te apasiona la tecnología, el mundo audiovisual o simplemente estás buscando un dron fuera de lo común, quédate. Te contamos todo lo que necesitas saber sobre el Antigravity A1, un equipo que no solo graba el cielo… también está haciendo historia.
Diseño compacto del dron 8k y accesorios premium: así es la experiencia completa del Antigravity A1
Desde el primer momento en que se desempaqueta el Antigravity A1, queda claro que no se trata de un dron cualquiera. El modelo que hemos probado corresponde al paquete Infinity, una edición especialmente pensada para ofrecer una experiencia completa, tanto para principiantes como para usuarios avanzados. Y vaya si lo consigue.
El diseño del dron es compacto, moderno y funcional. Sus cuatro brazos son plegables, lo que facilita enormemente su transporte, aunque al principio puede costar un poco guardarlo en la funda protectora, ya que las aspas tienden a desplegarse con facilidad. Sin embargo, una vez familiarizado con su estructura, el proceso se vuelve más intuitivo. Lo importante es que, una vez plegado, ocupa muy poco espacio.
Uno de los grandes aciertos del pack es su amplia bolsa de transporte, resistente y acolchada. Está pensada para albergar no solo el dron, sino también todos los accesorios de forma ordenada y segura. Entre ellos, destacan tres baterías de alta capacidad (4345 mAh cada una), que garantizan una buena autonomía de vuelo. Estas baterías se recargan mediante una base incluida que utiliza un puerto USB-C lateral. Además, gracias a su función de carga rápida y a una pantalla integrada que muestra el porcentaje de carga de cada batería, el control del estado energético es rápido y visual.
En cuanto a accesorios adicionales, el paquete incluye un lector de tarjetas microSD con conectores USB-C y Lightning, ideal para transferir contenido desde distintos dispositivos. También se agradecen los recambios de aspas y lentes para las cámaras 360, algo que demuestra atención al detalle y preocupación por el uso a largo plazo.
Pero el diseño no es solo estético: está cargado de tecnología útil. El Antigravity A1 incorpora sensores de proximidad y anticolisión distribuidos en todo su cuerpo. Cuenta con dos en la parte frontal, otros dos en la parte inferior, y sensores infrarrojos que detectan obstáculos por debajo, lo que evita accidentes, como volar demasiado cerca de personas u objetos.
En resumen, este dron no solo sorprende por su potencia, sino también por el cuidado con el que ha sido presentado y equipado.
Vision Goggles: siente una pantalla de 200 pulgadas frente a tus ojos mientras vuelas
Uno de los elementos que realmente eleva la experiencia con el Antigravity A1 son las espectaculares Vision Goggles, unas gafas inteligentes que hacen mucho más que mostrarte lo que capta el dron. Estas gafas no son un simple accesorio visual: son el auténtico centro de control portátil, desde donde puedes manejar parámetros de vuelo, ajustes de seguridad, modos de grabación e incluso establecer los límites de desplazamiento del dron. Todo, sin soltar el mando.
Diseñadas pensando tanto en la comodidad como en la funcionalidad, las Vision Goggles incorporan una almohadilla acolchada que se adapta suavemente al rostro, evitando cualquier incomodidad durante sesiones de vuelo prolongadas. El ajuste es firme, pero no molesto, y permite moverte libremente mientras observas el entorno. Gracias a la tecnología FreeMotion, puedes mirar en cualquier dirección y seguir explorando el entorno, aunque el dron esté inmóvil o desplazándose en otra dirección. Esto se traduce en una experiencia inmersiva total, ideal para grabaciones en 360 grados.
Pero lo que realmente sorprende es la pantalla interior: cada ojo disfruta de una resolución de 2560 x 2560 píxeles, creando la sensación de estar frente a una pantalla de 200 pulgadas. Es como tener un cine personal en plena naturaleza. Y si eso no fuera suficiente, las gafas también incluyen una pantalla secundaria ubicada en el frontal de una de las lentes. ¿Para qué sirve? Si estás acompañado, esa persona podrá ver lo mismo que tú sin necesidad de ponerse las gafas, algo perfecto para compartir la experiencia en tiempo real.
Otro detalle interesante es su batería externa, que se conecta a las gafas mediante un cable. Esta batería viene con un práctico colgante de nailon para llevarla colgada del cuello, liberando tus manos y evitando molestias durante el vuelo. Además, las gafas cuentan con una ranura para tarjetas microSD, lo que permite almacenar directamente todo lo que ves a través de ellas. Ideal para quienes quieren guardar material de referencia o simplemente revivir la experiencia más tarde.
En la parte inferior de las gafas encontrarás dos ruedas de ajuste de enfoque, un punto clave para quienes tienen problemas de visión o usan gafas graduadas. Gracias a estos diales, puedes adaptar la nitidez de la imagen a tus ojos sin necesidad de lentes externas. La claridad que se obtiene es impresionante, permitiéndote ver cada detalle como si estuvieras allí mismo.
¿Preocupado por el empañamiento? Antigravity también pensó en eso. Las Vision Goggles integran un mini ventilador desempañador que evita que el calor de tu cara o el aliento nublen la visión, un problema común en dispositivos cerrados como este. Este pequeño ventilador actúa de forma silenciosa pero efectiva, manteniendo la visión clara incluso en condiciones de humedad o calor.

Por último, pero no menos importante, las gafas traen altavoces internos que reproducen el sonido ambiente captado por el dron. Aunque a veces el ruido del sistema de ventilación puede opacarlos ligeramente, su presencia añade una capa de realismo al vuelo. Además, puedes controlar el volumen mediante unos botones laterales, adaptando el audio a tu gusto.
Grip Motion: el mando que convierte cada vuelo en una extensión de tus manos
Uno de los componentes clave que convierten al Antigravity A1 en una experiencia de vuelo tan intuitiva como avanzada es su control remoto Grip Motion. A primera vista puede parecer un mando convencional, pero basta con sostenerlo unos minutos para darse cuenta de que estamos ante un dispositivo especialmente diseñado para ofrecer un nivel de control preciso, sensible y muy versátil.
Las funciones básicas del joystick son fáciles de entender, incluso para quienes no tienen mucha experiencia con drones. Sin embargo, el mando esconde un buen número de botones repartidos por todo su cuerpo, cada uno con una función específica, como activar modos de vuelo, ajustar parámetros de grabación o establecer zonas de seguridad. Al principio puede parecer un poco abrumador, pero tras un par de vuelos, se vuelve natural.
Uno de los grandes aciertos del Grip Motion es su gatillo de aceleración, que destaca por su altísima sensibilidad. Este detalle permite modular la velocidad de vuelo con una precisión sorprendente: puedes optar por maniobras suaves o por movimientos más agresivos, según el entorno o el tipo de toma que estés buscando. A esto se suma un acelerómetro integrado que transforma el mando en un auténtico timón de vuelo. ¿Quieres que el dron gire a la izquierda? Basta con inclinar el mando hacia ese lado. ¿Necesitas que ascienda? Una inclinación hacia arriba y listo. La respuesta es inmediata, fluida, y genera una sensación de control total.
En cuanto a la autonomía, el sistema de carga y lectura del estado de las baterías ha sido bien pensado. Tanto las baterías del dron como la de las Vision Goggles y el propio mando ofrecen indicadores visuales en forma de cuatro rayas. Cada una representa un 25 % de carga. En el caso del mando, estas se muestran en una pantalla pequeña con rayas verdes, muy fácil de leer en exteriores. Lo mejor es que puedes comprobar la carga de cada batería sin necesidad de tenerlas conectadas al dron o a la base, simplemente tocando la zona de los indicadores.
Aunque el conjunto es completo, hay un detalle mejorable: el paquete no incluye protectores de aspas, pese a que el manual recomienda montarlos. En entornos con obstáculos, como vuelos entre árboles, se echan bastante en falta. Hubiera sido ideal incluirlos en el pack Infinity, más aún considerando el nivel profesional del equipo.
Por último, cabe mencionar que las baterías del dron no solo se cargan en la base incluida, sino también directamente dentro del dron, gracias a un puerto USB-C lateral, justo al lado de la ranura para la tarjeta de memoria. Esto brinda más flexibilidad, sobre todo si estás lejos de casa y necesitas una carga rápida sin desmontar nada.
Volar con el Antigravity A1: una experiencia que evoluciona contigo
La primera vez que te preparas para volar el Antigravity A1, no basta con cargar las baterías y salir al campo abierto. Este dron, al ser una verdadera joya tecnológica con componentes de última generación, requiere cierta preparación inicial. Y es que, antes de despegar, tuvimos que realizar varias actualizaciones de firmware, no solo del dron, sino también del control remoto, las gafas Vision Goggles y el sistema de seguridad.
Aunque puede resultar algo tedioso tener que actualizar tantos elementos justo cuando tienes ganas de volar, lo cierto es que este paso es necesario. Antigravity está afinando constantemente el sistema, añadiendo mejoras que optimizan la experiencia de uso. Siendo el primer dron del mundo con grabación 8K en 360°, es lógico que reciba ajustes frecuentes durante sus primeros meses de vida.
Una vez todo está actualizado, encender y sincronizar el sistema completo se vuelve un proceso más fluido. Para activar el dron, basta con hacer una doble pulsación sobre el botón superior, manteniendo presionado en la segunda hasta que se ilumine. Luego se enciende el control remoto desde un botón lateral, y por último, las Vision Goggles se activan mediante el botón de su batería externa.
Con todos los dispositivos encendidos, llega el momento de enlazarlos. Al principio puede llevar unos minutos, especialmente la primera vez, pero tras los primeros vuelos, la conexión entre el dron, el mando y las gafas se vuelve más ágil. Todo se gestiona a través de la aplicación oficial de Antigravity, que actúa como el núcleo del sistema.
Una vez enlazado todo, solo queda disfrutar. Te colocas las gafas, tomas el control remoto y, con una simple revisión rápida de los parámetros en la pantalla interna, ya estás listo para volar. La sensación es envolvente, precisa y muy estable, incluso en condiciones de viento moderado.
Volar el Antigravity A1 no es solo controlar un dron: es vivir una experiencia inmersiva, donde tecnología, precisión y libertad se combinan para ofrecer algo realmente diferente.
Modos de vuelo del Antigravity A1: controla el cielo a tu manera
Uno de los mayores atractivos del Antigravity A1 es, sin duda, su variedad de modos de vuelo, pensados tanto para quienes se inician en el mundo de los drones como para pilotos experimentados que buscan llevar la grabación aérea al siguiente nivel. Desde opciones totalmente asistidas hasta configuraciones más manuales, este dron ofrece un menú completo y flexible, ajustable según el tipo de toma que quieras realizar o el nivel de experiencia del usuario.
Antes de despegar, a través de las Vision Goggles puedes acceder a un menú intuitivo donde se configuran tanto los modos de vuelo, como los límites de seguridad, altura máxima, distancia y calidad de grabación. También puedes elegir si prefieres capturar contenido en cámara lenta o experimentar con un time lapse cinematográfico.
Los modos más destacados
Vuelo inmersivo 360°: Ideal para quienes quieren vivir una experiencia completamente envolvente. Mientras el dron vuela, puedes girar la cabeza y mirar a tu alrededor en cualquier dirección gracias a su cámara 8K en 360°. Un consejo: mantén el control de la dirección del dron, ya que al perder la vista frontal puedes desorientarte fácilmente.
- FreeMotion: Este modo te permite apuntar con el mando hacia donde quieras que el dron vuele, y él obedecerá. Es perfecto para tomas suaves y creativas, y muy fácil de dominar, incluso si no tienes experiencia previa.
- FPV clásico: Recomendado solo para pilotos expertos. Aquí el control se reduce a aceleración y giros básicos, usando solo la inclinación de la muñeca. Aunque limitado en movimientos, ofrece máxima velocidad, hasta 72 km/h (20 m/s), ideal para tomas rápidas y dinámicas.
- Sky Path: Un modo automático que permite planificar una ruta estableciendo puntos concretos. El dron volará de forma autónoma por ese recorrido, ideal para capturar secuencias suaves y repetibles.
- Deep Track: Aunque todavía no está disponible en el firmware actual, este modo promete seguir de forma automática a una persona u objeto, manteniéndolo siempre en el centro del encuadre. La edición posterior permitirá corregir el enfoque si se desvía.
- Sky Genie: Diseñado para lograr movimientos de estilo cinematográfico. Permite al dron ejecutar maniobras como órbitas, espirales y trayectorias en óvalo, aportando espectacularidad a cualquier grabación.

Arranque, vuelo y aterrizaje
Para iniciar el vuelo, basta con pulsar dos veces una pestaña del mando. Manteniéndola presionada hacia arriba, el dron se elevará automáticamente a 1,2 metros, dejando todo listo para empezar a volar. Durante el vuelo, puedes activar la grabación en cualquier momento, o incluso pasar a modo fotografía manteniendo pulsado el botón correspondiente.
El aterrizaje puede hacerse de forma manual o automática. Si prefieres tomar el control, baja el dron hasta los 1,2 metros y mantén presionada la pestaña hacia abajo. El tren de aterrizaje se desplegará y descenderá suavemente. Si lo que buscas es eficiencia, con una pulsación de dos segundos en el botón rojo frontal del mando, el dron buscará una superficie firme y aterrizará solo.
Seguridad y datos en tiempo real
Desde las gafas puedes visualizar en todo momento datos críticos: altitud sobre el nivel del mar, distancia al piloto, velocidad, estado de las baterías (tanto del dron como de los accesorios) y espacio disponible en la tarjeta de memoria.
Recuerda: según la normativa europea, no debes superar los 120 metros de altitud ni volar fuera del alcance visual. Aunque el dron puede transmitir hasta 5 km de distancia, puedes limitar estos valores desde el menú de configuración.
Análisis Baterías en el Antigravity A1: una autonomía que sorprende
Uno de los aspectos que más nos ha sorprendido del Antigravity A1 con app ha sido el rendimiento de sus baterías. El pack Infinity incluye nada menos que tres baterías de alta capacidad, lo que ya de entrada promete sesiones de vuelo prolongadas sin interrupciones. Durante nuestras pruebas, también usamos una batería adicional de capacidad media (2360 mAh), ideal como respaldo en caso de emergencia.
Grabando en una resolución constante de 5.2K a 30 fps, cada batería grande logró ofrecer cerca de 25 minutos de autonomía real, una cifra más que aceptable para un dron con estas prestaciones. Además, la gestión de carga es muy intuitiva. La base de carga incluida permite insertar dos baterías simultáneamente, y una tercera puede cargarse en la zona central, retirando una pequeña tapa de goma que protege los conectores.
Este diseño no solo es práctico, sino también estable, ya que la base puede colocarse de pie gracias a esa misma pata central.
Conclusión: Antigravity A1, una nueva era en el vuelo y la grabación inmersiva
Tras varios días de pruebas intensas, el Antigravity A1 con insta360 ha demostrado con creces que no es un dron más en el mercado. Estamos ante un equipo revolucionario, que combina tecnología de vanguardia, una experiencia de vuelo inmersiva única y una calidad de grabación que roza lo cinematográfico. Su cámara 8K en 360 grados abre nuevas posibilidades creativas, y sus múltiples modos de vuelo se adaptan tanto a principiantes como a usuarios avanzados.
Las Vision Goggles, el control Grip Motion, las baterías de larga duración y la cantidad de funciones inteligentes convierten este dron en una auténtica estación de grabación aérea portátil. Si bien hay margen de mejora en algunos pequeños detalles —como los protectores de aspas no incluidos—, lo cierto es que la experiencia general es sorprendentemente fluida y satisfactoria.
